Dirigir categorías de menores: lo que cambia del niño al juvenil
Un entrenador de menores no dirige adultos pequeños. Dirige personas en pleno crecimiento, que necesitan jugar mucho, equivocarse sin miedo y seguir enamoradas del fútbol cuando lleguen a los 18.
Las categorías de menores son el lugar donde se forman los futbolistas y donde más se pierden. Estas son las ideas que separan a una cantera que desarrolla jugadores de una que solo gana partidos de niños.
01El formato a la medida de la edad
Federaciones como la inglesa y la alemana cambiaron el fútbol de los niños hacia formatos pequeños: menos jugadores, campos y porterías más chicos y más partidos a la vez. La razón es simple: en un 3 contra 3 cada niño toca el balón muchas más veces que en un 11 contra 11.
Más contactos con el balón significan más decisiones, más regates, más pases y más goles. Y un niño que participa no abandona.
02El estirón cambia todo
Entre los 11 y los 15 años, dos jugadores de la misma edad pueden estar separados por varios años de maduración biológica. El que madura antes es más alto, más fuerte y más rápido, y suele ser elegido aunque no sea el de más futuro.
Durante el estirón aumentan las molestias de crecimiento y puede empeorar la coordinación por un tiempo. Medir la estatura cada tres meses y ajustar la carga es parte del trabajo del entrenador.
El jugador más grande a los 13 años no siempre es el mejor a los 19.
03El efecto de la edad relativa
Helsen y sus colegas estudiaron las selecciones juveniles europeas y encontraron muchos más jugadores nacidos en los primeros meses del año que en los últimos. No es casualidad: a esas edades unos meses más de vida pesan.
Corregirlo pide evaluar con más criterios que lo físico, comparar a cada jugador con su propia maduración y no cerrar la puerta a los que llegan tarde.
04El clima lo crea el entrenador
Los estudios sobre entrenadores formados para dar más apoyo y retroalimentación positiva mostraron menos abandono en sus equipos al año siguiente. El tono, la forma de corregir y el reparto de minutos pesan tanto como los ejercicios.
La protección del menor también es parte del oficio: normas claras, nada de mensajes privados a solas, vestuarios supervisados y un protocolo conocido por todos.
05Las familias, aliadas
Una reunión al inicio de la temporada, con las reglas del equipo, el criterio de minutos y el canal de comunicación, evita la mayoría de los conflictos.
Con los juveniles se suma el plan individual de desarrollo y la carrera dual: estudiar y jugar a la vez, porque muy pocos llegarán al fútbol profesional y todos merecen un futuro.
- Formatos pequeños y muchos contactos con el balón en el fútbol base.
- Medir el crecimiento y ajustar la carga durante el estirón.
- Evaluar el talento más allá del físico y del mes de nacimiento.
- Un clima de apoyo y un protocolo de protección del menor.
- Familias informadas y un plan individual para cada juvenil.
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Fuentes y referencias
Fuentes en las que se apoya este artículo:
- Helsen, W. F., van Winckel, J. y Williams, A. M. (2005) — Journal of Sports Sciences, 23(6) — el efecto de la edad relativa en las selecciones juveniles europeas.
- Cumming, S. P. et al. (2017) — Strength and Conditioning Journal, 39(2) — la maduración biológica y la agrupación por maduración (bio-banding).
- Barnett, N. P., Smoll, F. L. y Smith, R. E. (1992) — The Sport Psychologist, 6(2) — entrenadores formados en dar apoyo y menor abandono de los niños.